La tarea ética de la universidad, desde Islandia

En su último número (dedicado al debate sobre la mejora cognitiva) la revista Dilemata publica una reseña-obituario que me ha dado mucha satisfacción  escribir, aunque su peso en la contabilidad curricular sea ínfimo y la ocasión sea triste. Se trata de un comentario breve al (este sí definitiva y lamentablemente) último libro de Páll Skúlason, que fue rector de la Universidad de Islandia cuando estuve trabajando allí: A Critique of Universities: Reflections on the status and direction of the modern university (Reykjavík: University of Iceland Press, 2015). El texto completo puede descargarse abajo. A continuación resumo algunos puntos importantes:

  • Las universidades —se dice— son entidades difíciles de gobernar, refractarias al cambio y sin capacidad de adaptación o liderazgo.
  • Otro mensaje que se escucha repetidamente dentro y fuera de las universidades tiene que ver con la importancia que se concede a la investigación como motor, no sólo de la vida universitaria, sino también del crecimiento económico.
  • La universidad tiene una misión clara y puede desempeñarla con dinamismo y responsabilidad, participando tanto en la discusión pública como en el tejido económico, pero el actual énfasis en la investigación a escala internacional no debiera hacernos desatender la ciencia básica, la docencia o el servicio a la comunidad.
  • La tarea de la universidad consiste en ejercer el pensamiento crítico para avanzar, preservar y transmitir el conocimiento en todos los campos de estudio.
  • Es necesario entender y hacer entender la tarea propia de la universidad, puesto que las universidades son un elemento importante en el gasto público (y privado) y su importancia social rebasa con mucho a la propia institución, que a menudo se entiende como un reflejo, modelo o caja de resonancia de la sociedad que la alberga.
  • Las universidades tienen que hacerse más autocríticas, reconsiderar sus políticas a la luz de los cambios que están sucediendo y priorizar la dimensión ética del conocimiento.
  • Los problemas sociales y ambientales que se avecinan requieren una combinación de conocimientos teóricos y prácticos que sólo la universidad puede poner al alcance de la humanidad.
  • La universidad, entendida como institución educativa en su sentido tradicional, proporciona las condiciones de posibilidad de las esferas política y económica; y para ello necesita una forma especial de gobernanza que no puede identificarse ni con la de un estado ni con la de una empresa.
  • Para que las universidades promuevan el pensamiento crítico, el estudiantado
    tiene que ser activo, activarse y activar dinámicas de cambio.
  • Es necesario hacer valer el contacto cara a cara, porque permite dinámicas de tutoría e interacción aún imposibles en Internet, y no malgastar ese precioso tiempo de contacto entre estudiantes y profesorado en aquello que puede hacerse mejor online.

Texto completo disponible en: Casado da Rocha, A. 2015. “La tarea ética de la universidad”, Dilemata. Revista Internacional de Éticas Aplicadas 19, 157-171. [PDF]

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